~Tú no eres una persona diferente para él. Cree que jamás lo olvidaras, que harás cualquier cosa con tal de darle alas para vivir. Los libros se escriben con años atravesados por ideas que no nos dejan en paz hasta que están impresas.
~Dios te está viendo. Llegará el momento en que te pregunte: ‘¿fuiste un buen ciudadano?’ Dile que al menos lo intentaste. (Porque rendir cuentas a alguien que digamos que no trata mucho de ayudar a la cuidadania??? .-. )
· El alma gemela hallada cuando había abandonado ya la búsqueda.
· Mirar el cielo era mirar a través de un mar increíblemente profundo; las nubes eran islas flotantes.
· Apóyate en tus miedos, desafíalos a hacer lo peor que puedan y, cuando lo intenten, córtalos de cuajo. Si no lo haces, se multiplicarán hasta rodearte, bloqueando la ruta hacia la vida que deseas.
· No me molesta. No me importa que seas un cobarde sin agallas, a quién asusta admitir el menor atisbo de sentimientos, cariño o cualquier otra emoción humana.
· Me encerraste. ¿Sabes lo que es eso? ¡Es como ser un diamante en una caja fuerte! ¡Una mariposa encadenada! ¡Es la no vida! ¿Conoces la no vida? ¿Conoces el frio? ¿Conoces la oscuridad? ¿Conoces a alguien que debería amarte más que nadie en el mundo y al que no le importa si estas vivo o muerto?
· Mejor que en los sueños, un millón de veces mejor que estar tendido entre la hierba, fingiendo estar en esa nube.
· Lo dijo como si su partida fuera una catástrofe, como si yo no hubiera vivido sin él la mayor parte de mi vida sin tener el menor problema. (No se porq pero me gusto esto)
· En mi mente todas las palabras se hicieron añicos; callé a modo de respuesta.
· Sentarse en el suelo tiene sus ventajas: no corres ningún peligro de caer.
· Puedes destruirte o volar más allá de las estrellas sin que a nadie le importe, sin que nadie siga contigo a través de todo eso.
· La edad del patrón no importa, ni las consecuencias de su orden. El deber de la tripulación es ejecutar el mandato del amo. Sólo cuando el capitán lo indique pueden hacer observaciones. (todos tus distintos ‘yo’ trabajan para ti)
· ¿Por qué costaba tanto creer una idea que sonaba tan bien?
· ¿Por qué será que no conocemos las respuestas hasta que encontramos la pregunta?
· Las preguntas son diamantes que se ponen contra luz. Estudia una vida entera y verás diferentes colores en la misma joya. Las mismas preguntas, formuladas otra vez, te dan las respuestas que necesitas en el momento exacto en que las necesitas.
· El enojo es siempre miedo, y el miedo es siempre miedo a perder.
· ¿Cómo? Tú mandas, tú tomas las decisiones, yo hago lo que ordenes y, cuando estrelles mi nave en las rocas, ¿prometes sentir remordimiento? ¡Si es mi vida la que va a naufragar, la conduciré yo mismo, muchas gracias!
· Descubrí que llorar no hace ningún bien. Los sentimientos no cambian nada. Lo que importaba era saber, y yo tenía mucho que aprender.
· ‘(…) ¿sabes una cosa? De pronto he cambiado, de pronto soy un competitivo hijo de perra y maldito sea si muero antes de saber porqué he vivido.’
Ese día me desprendí del niño que gritaba su terror tras su hermano; lo dejé allí, solo, y continué viviendo sin él.
· Nunca esperes que alguien más te muestre el camino o te haga feliz.
· Debe ocurrirnos a todos. Recogemos todo lo que hemos aprendido hasta ahora y dejamos lo conocido atrás. No es divertida esa penosa separación pero, en algún lugar interior, debemos saber, difusamente, que decir adiós a lo seguro brinda la única seguridad que jamás conoceremos.
· Cuanto más olvidamos que es un juego y nosotros, jugadores, menos sentido tiene la vida.
· Todo verdadero maestro es yo mismo disfrazado.
· Si buscas seguridad antes que felicidad, la compras al precio de esta última.
· El árbol no hace ruido cuando cae en el bosque sin que nadie lo oiga, y no hay espacio tiempo sin una conciencia que pueda observarlo.
· Pintamos un perfecto retrato digital de lo que vamos a hacer; cada sí y cada no es un pequeño punto de nuestro retrato. Cuanto más decisivos seamos, más clara resultará nuestra pintura.
· La vida no limita nuestra libertad de creer en los límites.
· Hora de despertar, hora de pasar a un sueño diferente.
· Simpatiza con cualquier cosa, conoces sus sentimientos en tu propio corazón, y quedas unido por el amor: a un muñeco, a una animal mimado, al niño que has conocido en la mente. Una vez que eso ocurre, ¿con qué romper la soldadura del amor?
Richard Bach
Gaby.-
